La vida en un óbolo, en un gesto

Domingo XXXII del Tiempo ordinario

     Hoy es el domingo trigésimo segundo del año litúrgico. Con el evangelio de hoy termina el ministerio público de Jesús. La lectura de hoy ha querido conservar para todas las edades donde se predique el evangelio la figura de esta pobre viuda anónima, que constituye una lección y una denuncia. La viuda del evangelio no necesitaba conocer los 613 preceptos para cumplirlos, sabía dar a Dios lo que es de Dios: en forma de dos cuartos dio toda su vida.

     Y esto nos da pie para reflexionar una vez más sobre nuestras actitudes profundas: de verdad y de coherencia ante nosotros mismos, de generosidad ante los demás y de fidelidad ante Dios y su palabra que llega a nosotros.

     También queremos hoy orar por la Iglesia que somos todos: para que su presencia en el mundo sea signo y sacramento de la unión de cada uno con Dios, signo también de la unidad de todos nosotros. Que en la sociedad y en la cultura que vivimos sea palabra y testimonio creíble.

 

 

 

 

 

 

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