Comprender lo que nos pasa

Propongo algo más que una reflexión teórica sobre la fe, la vida religiosa o la vida de piedad. Propongo acercarnos a las situaciones personales concretas, cuando creemos y cuando no creemos a la vez: momentos de fe y de increencia. Verdaderas experiencias de fe y de increencia. Experimentamos entonces lo que experimentan muchos. Es vital ser capaces de elaborar nuestra trayectoria de fe, nuestro itinerario creyente, a lo largo de unos años, de unas circunstancias, de unas personas, o de unas o muchas circunstancias (enfermedades, muertes, abandonos, choques ideológicos, frenazos a propuestas, situaciones de misterio) que nos han tentado. Ese es nuestro discernimiento, nuestro verdadero examen de conciencia. Qué discurso hemos cacareado, con qué hemos sintonizado, cuándo hemos dado de verdad una respuesta transformante, o cuando personal y sibilinamente nos hemos buscado a nosotros mismos. Preguntándonos sobre nuestra esperanza y motivaciones, qué estamos haciendo con ese don de la fe, cómo se ha visto alterada por el ambiente de indiferencia, por nuestra banalidad personal, por el escándalo de algo que ha acontecido cerca de nosotros; y cuáles son los modos de decir y decirnos que creemos en Jesucristo, que somos testigos de su noticia, etc.

     De la misma manera que se puede hacer la historia o describir la trayectoria de un increyente, ¿por qué no la nuestra?. Explorar nuestros recorridos vitales, iluminar sus incidencias, deshacer nudos, comprender mejor lo que nos pasa. Quizás conociendo de verdad nuestra fe, conoceríamos mejor el universo de la fe.

Carlos García Hirschfeld. Increencia: un reto vital y huidizo.

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2 respuestas a Comprender lo que nos pasa

  1. cmoral dijo:

    Cuántos momentos de prueba¡, Montones..¡ Vivimos deprisa y se suceden deprisa¡¡
    Creo que este don misterioso de la fe es el único que ayuda a resistir el “envíte de la vida”, apoyándose en la, no menos misteriosa, “ciencia del amor”….

  2. Carmen La-Chica dijo:

    Genial, como siempre, nuestro querido Carlos.
    Y muy buena selección, Miguel!
    “Es vital ser capaces de elaborar nuestra trayectoria de fe, nuestro itinerario creyente, a lo largo de unos años, de unas circunstancias, de unas personas, o de unas o muchas circunstancias (enfermedades, muertes, abandonos, choques ideológicos, frenazos a propuestas, situaciones de misterio) que nos han tentado”

    Vayamos al fondo de las COSAS, DE NUESTRA VIDA, AL HONDÓN MÁS PROFUNDO, y sumerjámonos allí hasta cansarnos de nosotros mismos. Entonces nos toparemos con Dios!!
    Un abrazo y ánimo con el Blog

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