Bienaventuranzas: invitación a ser profundamente felices

IV Domingo del tiempo ordinario

Es el 4º domingo del tiempo ordinario. Comenzamos a leer el sermón del Monte: concretamente, el texto de las bienaventuranzas. Estamos ante lo que los estudiosos llaman «un texto mayor»: un texto que se nos ha hecho familiar por la importancia que se le ha dado siempre y la huella que ha dejado en la comunidad cristiana. A lo mejor no lo llevamos muy en el corazón, pero sí que sabemos que se trata de algo de relieve, algo que debemos meditar, a lo que dar vueltas y orar sobre él.

     Las lecturas de hoy están dirigidas a todos los que buscan al Señor con un corazón sincero. A todos debe llegar la exhortación del profeta Sofonías, que llama a los humildes del país a buscar la protección del Señor: este mensaje llenó de esperanza al pueblo. En esta actitud deseamos ponernos al comienzo de esta Eucaristía y oír la lectura de la carta de Pablo y la proclamación de las bienaventuranzas. Invitación a ser profundamente felices, a ir descubriendo cómo se puede ser dichoso, tener felicidad y reconocer en esta felicidad el don gratuito de Dios en nuestra vida.

     Somos muchos los que necesitamos pararnos en la carga evangélica de las bienaventuranzas. Somos muchos los que necesitamos oírlas, familiarizarnos con ellas y saber traducirlas con precisión y aplicarlas con sabiduría.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Conversión: tarea permanente

Domingo tercero del tiempo ordinario

     Hoy es el domingo tercero del tiempo ordinario. Comenzamos la lectura del Evangelio de San Mateo. Se describe el espacio geográfico donde comienza su predicación, territorio de Zabulón y Neftalí, al otro lado del mar, Galilea de los paganos. Hay una llamada a la conversión que debe ser para todos una tarea permanente. Se habla también de las cuatro primeras vocaciones a la comunidad para el servicio de la comunidad.

     Las lecturas de esta noche, de distintas maneras, nos hablan de la luz que necesitamos descubrir para vivir la buena noticia que Jesús anuncia. Se trata de un mensaje que no podemos corromper con reduccionismos ni interpretaciones sesgadas. Dejarnos transformar debe ser un horizonte que hemos de tener ante nosotros.

Estamos en plena Semana de Oración por la Unidad de los cristianos: que todos los que creemos en Cristo superemos nuestras divisiones y lleguemos a vivir la unidad de un solo cuerpo.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Necesitamos una mística de ojos abiertos

II Domingo del tiempo ordinario

Hoy es el segundo domingo del tiempo ordinario. Como si Navidad no hubiera terminado o nos costase dejarla atrás, la liturgia de hoy está aún marcada por una intención dominante: el reconocimiento explícito de Jesús como Mesías Salvador. Juan dice de Jesús que es el que quita el pecado del mundo, que es luz para los pueblos y nos trae el Espíritu. La fe de cada uno reclama una respuesta a esta presencia de Jesús. Reclamamos una mística de ojos abiertos, y aprender a vivir juntos y a ser humanos.

     La Iglesia tiene argumentos en su propia tradición, argumentos de esperanza, de sabiduría y de compasión para que seamos los cristianos humanamente lúcidos y cristianamente honrados en un mundo donde hay un pecado que quitar o que desterrar.

     En esta Semana próxima las Iglesia de todo el mundo inicia una semana de oración por la Unidad de los cristianos. Siempre, y más en estos días de oración, el Ecumenismo debe ser ocasión para pensar en la responsabilidad de ese pecado de división que afecta a todas las Iglesias que creen en Cristo. En este domingo, además, la Iglesia pone ante nosotros el tema importante de la emigración.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Posibilidades ilusionantes, esperanzas nuevas

Bautismo del Señor

Con la Fiesta de hoy se cierra la liturgia de Navidad. En la liturgia y en la primera predicación cristiana tuvo el Bautismo del Señor un notable relieve: Jesús se mezcla en el itinerario de un pueblo que necesita y pide la conversión. Con ello manifestaba su comunión con el Padre y con todos los hombres y mujeres de la historia. Este es el significado de las palabras que hoy oiremos: que se cumpla toda justicia.

     El relato evangélico de hoy vuelve a ser una epifanía, una manifestación de Dios: Jesús es la Palabra de Dios que hay que oír; y Jesús posee y se mueve por el Espíritu. Palabra, que significa algo que está en el origen de todo, que nos interroga y nos transforma. Y Espíritu, que es el que impulsa y renueva todo.

     Tal vez todo esto tenga que ver con el Año Nuevo: cuando se nos pone delante un año casi sin estrenar, se nos dice que todos los deseos legítimos que lleven consigo renovación, posibilidades nuevas, nuevas esperanzas, todo tiene que ver con esta fiesta y con estas fechas de comienzo de año.

     Que Jesús se bautiza significa que se inserta en un movimiento de conversión. Jesús no necesita conversión, nosotros sí. Por eso, el bautismo de Jesús nos recuerda el nuestro, y la necesidad que tenemos de marcar nuestra vida de un modo nuevo, de unas opciones nuevas, renovadoras, ilusionantes comprometidas.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Necesidad de vivir alertas a las manifestaciones de Dios en el quehacer permanente

Epifanía

     En primer lugar, hoy día de Reyes, queremos tener un recuerdo para todos los niños del mundo: los niños abandonados, los maltratados, los utilizados; los niños mimados. Que la fiesta de hoy nos haga pensar si los niños son para nosotros un lujo o una verdadera responsabilidad. Que pensemos para ellos un mundo más equilibrado, mejor repartido, más proporcionado.

     Pero Epifanía tiene un sentido más profundo que el popular día de Reyes: es la manifestación de la salvación de Dios para todos los pueblos: los paganos, dice Pablo, son, como nosotros, herederos de todas las promesas. Por eso, nadie puede poner la etiqueta de «cristiano», con carácter de exclusividad, a sus ideas, o a sus maneras de entender las cosas. La salvación de Dios es para todos los hombres.

     Por último, Epifanía, una vez más, nos recuerda la necesidad de vivir alertas, atentos, a las manifestaciones de Dios en el quehacer permanente.

     Con esta Fiesta de Reyes acaban unos días de descanso para muchos. Ojalá que estos días nos hayan hecho mejores personas y nos hayamos facilitado conocer mejor a los demás. Que el trabajo que volvemos a tomar nos incorpore a esa tarea permanente de mejorar y mejorarnos, de poner esperanza donde no la haya y generar amor y cercanía en tantos como por diversas razones se encuentran solos.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Un año que comienza…

Descubrir en el tiempo una ocasión de Dios

Santa María Madre de Dios

Hoy primero de año, octava de la Navidad, celebramos a Santa María, Madre de Dios, fiesta que celebra la Iglesia desde el Concilio de Éfeso, en el año 431. Es una fiesta importante, porque María nos enseña a descubrir en el tiempo una ocasión de Dios, a sabernos situar en él, y a dar vueltas dentro de nosotros a los acontecimientos. También nos hace descubrir en el Niño que nace, Jesús, al único Salvador del mundo.

          Queremos iniciar este año  con dos deseos: descubrir a Dios en el año que comienza, y poner algo de Dios, que es algo de salvación, en este mundo tan lleno de incertidumbres y violencias. Que el Señor nos dé a todos su paz y los mejores propósitos para el año que acabamos de comenzar.

          También hoy se celebra la Jornada Mundial de Oración por la Paz: deseamos que el esfuerzo por mejorar el medio ambiente, la lucha contra toda clase de violencia y los trabajos por lograr acuerdos de cooperación entre los pueblos se conviertan en un verdadero proyecto para el año que comenzamos.

          Finalmente, hoy es la Fiesta titular de la Compañía de Jesús. San Ignacio, al pensar en el nombre que dar al grupo de amigos con los que empezó su obra, creyó que no podía tener otro nombre sino el de aquél que tenían por cabeza, Jesús, y que por eso nunca dudaría de ese nombre. Al calor de la lectura del evangelio de esta fiesta, la Compañía de Jesús vuelve a hacer suyo el nombre de aquél a cuyo servicio quiere estar y servir.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Profundizar en nuestras esperanzas

IV Domingo de Adviento

Hoy es el 4º Domingo de Adviento. Las lecturas apuntan al nacimiento de Jesús, ya tan cercano. Leemos el relato de la Encarnación y del nacimiento de Jesús, según el evangelio de San Mateo. La figura de José adquiere en este relato una singular importancia.

La liturgia pretende ayudarnos a profundizar en nuestras esperanzas, que tienen que ver con el sentido más profundo de la Navidad, a condición de que nuestras esperanzas no sean banalidades. Es tiempo éste para saber cómo Dios se nos hace presente, aun cuando a veces la manera cómo Dios se nos acerca y se nos muestra esté llena de misterio. Hay que entrar en el misterio como José, dejar de tener en las manos todas las llaves de nuestro pequeño mundo personal y confiarnos a las manos de Dios.

  Que la Navidad que vamos a vivir nos ayude a buscar la presencia y la fuerza del Señor en nuestra vida de cada día.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Qué esperamos, qué cosas mueven nuestra vida

Tercer domingo de Adviento

Hoy es el tercer domingo de Adviento. El Señor está más cerca; se nos anima, por eso, a celebrar la Navidad con alegría desbordante. Hemos de preparar los caminos al Señor y cuestionar aspectos importantes de nuestra vida personal y social. Hemos de decir y decirnos si esperamos una salvación distinta de la que trae Jesús. Estas son preguntas importantes porque nos abren a lo que nos viene del Señor, del Señor a quien queremos preparar el camino.

   Sí que sería bueno que nos dijéramos qué realidades importantes esperamos, qué cosas mueven nuestra vida. Necesitamos comprender que sigue habiendo precursores de la presencia de Dios: cada generación, cada etapa abre un boquete y desbroza un cauce nuevo para ensanchar el horizonte y revitalizar así nuestra vida de fe y de esperanza. Que todo eso es el Adviento que necesitamos vivir y en el que necesitamos situarnos. Abrir los ojos y los oídos y dejarnos envolver en una luz que nos salve y nos encamine.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Despertar de nuestro letargo, desenmascarar el corazón

    II Domingo de Adviento

Hoy es el segundo domingo de Adviento. Irrumpe la figura del Bautista, con su porte austero y su palabra profética, que llama a la conversión, anuncia la cercanía del Señor y la necesidad de preparar sus caminos. Delata a fariseos y saduceos, de dudosa sinceridad y de clara autosuficiencia religiosa. Cada uno puede verse en esos a quienes delata el Bautista. Juan Bautista anuncia a Jesús bajo dos figuras: la del leñador que tala el árbol sin futuro, y la del segador que separa trigo y paja. En ambas imágenes subyace la idea de un juicio separador que debe despertar nuestro letargo.

     Y necesitamos situarnos justamente ahí: con la presencia de Jesús en la historia se le abre al mundo una nueva posibilidad, es la irrupción de la justicia de Dios, la armonía de una creación en paz. En todo esto está la llamada a una transformación personal y estructural. Todo esto es adviento, bajo las imágenes más diferentes: Bautismo en Espíritu y fuego, labrador y segador que hacen una selección en su trabajo, necesidad de desenmascarar el corazón, no agazaparnos ni eludir la insoslayable conversión personal.

     Que el Adviento nos haga descubrir nuestras carencias, el aburguesamiento en el que nos escondemos; que nos haga despertar, que nos haga dar con la presencia del Señor en cada persona y en cada acontecimiento, no presuponiendo de antemano que nuestra actitud es siempre la correcta.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Jesucristo crucificado es el Rey, el único que salva

Fiesta de Cristo Rey

Hoy es la Solemnidad de Cristo Rey, último domingo del año litúrgico. Las cincuenta y dos semanas del año apuntan a la realidad de Jesucristo. Lo más original, lo más sorprendente: la realeza de Cristo la enmarca la liturgia de este domingo en la cruz. Jesucristo crucificado es el rey, el único que salva.

     A lo largo de todo el año, hemos acompañado a Cristo, siguiendo el evangelio de San Lucas: hemos andado un camino, hemos dialogado con Cristo, nos hemos visto interrogados, llamados, curados o perdonados. Hemos comprobado en más de una ocasión que no es fácil ser cristiano, que no es fácil la denuncia de la injusticia, que no es fácil confesar o transmitir la fe, la adhesión a la verdad o la firmeza de la esperanza.

     Nos reconforta la visión de Cristo que presenta San Pablo «haciendo la paz con la sangre de su cruz». Por tres veces oiremos en el evangelio de hoy que se le dice a Cristo que baje de la cruz, que se salve a sí mismo, que haga un signo de poder en su favor. Todo este lenguaje, todo ese «show» no tiene nada que ver con Jesús ni con lo que debe ser el cristiano.

     Debiéramos acabar el año litúrgico con un examen de conciencia y una acción de gracias por todo cuanto hayamos descubierto en nuestra vida de fe, cuanto haya supuesto de novedad para nuestra vida la palabra del evangelio que hemos oído o nuestro encuentro semanal en el Templo del Señor.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario