Abrir a otros las puertas de la fe

Quinto Domingo de Pascua

     Hoy es el quinto Domingo de Pascua. Las lecturas nos llaman a ser signos distintivos, que abran a otros las puertas de la fe, y a que este espacio sea de verdad la morada de Dios con los hombres. Todo esto será signo de que Cristo ha vencido a la muerte.

     Vivir esta victoria es lo mismo que decir que hemos resucitado con Cristo. Pero esto da la impresión de que no se nota en el mundo. Hay aquí un desafío al que dar respuesta con nuestra vida: dar cabida, predicar y practicar eso de amar a los demás es lo que constituye la verdadera novedad de lo que es cristiano.

     Ese es el cielo nuevo, la tierra nueva, la vida nueva, de la que hablan las lecturas de hoy. Ésa es la morada de Dios con nosotros. Si eso es verdad, todo se hace más creíble. Si es verdad, podremos decir: aquí sí que está Dios. Pero la triste realidad de demasiados días y demasiadas noticias es que Dios no puede estar en muchas situaciones.

     Pero estamos viviendo la Pascua del Señor: como realidad creíble y exportable, todos hemos de hacer algo para que seamos capaces de inventar modos de vida que «abran a otros las puertas de la fe», como dice la primera lectura que hoy leeremos.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Asomarnos al misterio de las cosas

     Cuarto Domingo de Pascua

Hoy es el cuarto Domingo de Pascua. Jesús aparece como el pastor que da vida, conoce, defiende, guía y da seguridad a sus ovejas. Una alegoría que responde a la cultura de un pueblo de pastores, que llamaba a Dios su pastor, al rey su pastor y que esperaba al Mesías como buen pastor de un pueblo abandonado y sin recursos.

     Tal vez necesitemos olvidarnos de la imagen de las ovejas y el pastor y situarnos en la realidad que la imagen esconde: cada uno de nosotros, este mundo y esta sociedad, estamos necesitados de vida, de sentido, de futuro, de recursos.

     Necesitamos clarificar nuestra vida de fe, aprender a situarla en lo cotidiano, en lo que nos estimula como en lo que nos desgasta y aburre. Y descubrir ahí, en la vida, la palabra que nos llama y nos encomienda una tarea, una responsabilidad: asomarnos al misterio de las cosas, atravesar el umbral del asombro, el espacio donde encontrarnos con Dios, con la vida, con lo nuevo, con lo esperanzador.

     Esta es la razón por la que hoy se celebra una Jornada Mundial de la vocación, que no es sino la peculiaridad que encierra la palabra de Dios para la vida de cada uno.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Renovados por la Pascua, penetrar en el espesor de la realidad

     Estamos en el domingo tercero de Pascua. El Señor se hace presente a los discípulos y les pregunta qué tal les va. También a nosotros llega esta pregunta. Y cada uno necesita decirse si reconoce o no la presencia del Señor en su vida.

     Cada ocho días, decíamos el domingo pasado, la Eucaristía debe ser ocasión para encontrarnos con el Señor, para resituarnos en la fe, que a lo mejor resulta un proceso lento y laborioso. Necesitamos decirnos si echamos de menos a Dios en este mundo tan complicado: ante nuestro cansancio o nuestra desgana, necesitamos recuperar el sentido de nuestra vida, volver a sentirnos renovados por la Pascua.

     Ante la cantidad de realidades que ensombrecen la luz para caminar, Jesucristo resucitado nos convoca para confesar nuestra fe en la vida y en la luz que el mundo necesita. «Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu que se nos da», oímos decir a Pedro en la 1ª lectura. Saber andar entre todo esto es haber penetrado en el espesor de la realidad para descubrir e identificarnos con el Señor resucitado que se nos hace presente a través de cuanto ocurre.

     Que la experiencia Pascual transforme nuestra vida y que nos haga mejores testigos para un mundo que reclama un testimonio de veracidad y de esperanza.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Creer hace descubrir posibilidades nuevas

Segundo Domingo de Pascua

Hoy es el segundo Domingo de Pascua. Por tres veces hablan las lecturas de esta noche del domingo cristiano, cuando los discípulos se reunían para encontrarse con el Señor. Cada uno de los que estamos aquí venimos también a ese reencuentro para reavivar nuestra fe junto a la fe de otros. Esta es la dignidad irrenunciable del domingo cristiano.

     El Evangelio refiere dos apariciones del Señor: en una, la comunidad está viviendo sus miedos, que se cambian en deseos de compartir con otros sus experiencias («Hemos visto al Señor»). En la otra aparición, hay un discípulo, Tomás, que puede ser cualquiera de nosotros, que está lleno de dudas. Nuestros domingos necesitan ser espacios para el encuentro, para descubrir nuevas maneras de salir a la calle, y de vivir con una fe renovada.

     No siempre es fácil creer. Nuestros miedos y agobios, nuestros desencantos o nuestras agresividades nos impiden mirar más allá de nosotros mismos. Creer exige algo más que tocar palmas; reclama una experiencia que nos descubra posibilidades nuevas. Muchas veces la fe apunta a una manera de vivir que con toda certeza va a trastornar bastante nuestros acomodos. Algo importante debe ocurrir en cada uno de nosotros.

     Esto es lo que vamos a pedir en silencio al Señor, al comienzo de la Eucaristía: que sepamos dar con la dignidad irrenunciable del domingo: día del Señor, del encuentro, del tiempo liberado, por fin, para la gratuidad, para la amistad, la oración o la recuperación, que tanto anhelamos y que difícilmente encontramos.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Resurrección: Luz entre tantas zonas de incertidumbre

    Domingo de Resurrección

Hoy celebramos la Resurrección del Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua. Victoria de Cristo sobre todo lo que es muerte. Durante cincuenta días, hasta Pentecostés, recordaremos esta victoria y cantaremos el Aleluya, la victoria del Señor.

     La celebración de hoy la iniciaremos con el Gloria: es una manera jubilosa de evocar la Resurrección, la vida sobre la muerte, la luz sobre la oscuridad, el señorío de Cristo sobre toda la creación. Todo esto es liturgia de Resurrección, algo que en la noche pascual se dijo de múltiples maneras y algo en lo que queremos entrar de lleno en este domingo. «Con la resurrección de Jesús está sano el corazón del mundo», ha escrito un teólogo.

     El cirio pascual es imagen de Cristo resucitado, la LUZ que brilla en la oscuridad: luz que necesita llevar cada uno a su vida, entre tantas zonas de incertidumbre, de violencia o de mentira. La vela de nuestro bautismo está representada en este cirio. Nuestro bautismo va a estar representado en el agua que vamos a derramar sobre nuestras cabezas y en la renuncia y en la confesión de fe que todos juntos vamos a pronunciar.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Aclamado, vencido y vuelto a la Vida

Domingo de Ramos

Dos hechos destacan en la liturgia del Domingo de Ramos: la entrada de Jesús en Jerusalén, sentado en un asno y aclamado como Rey, y el relato íntegro de la Pasión según San Lucas. Se inicia así el último tramo del itinerario de Jesús hasta la muerte y resurrección. Jesús ha vencido al egoísmo, al orgullo, al pecado y a la muerte, y nos da la Vida verdadera. Nosotros le aclamamos como Salvador y lo acompañamos con nuestra vida.

     En la 2ª lectura oímos que Jesús «actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse a la muerte»; con ella se une definitivamente a nuestra humanidad: sencillo, sufriente, abandonado, acosado, juzgado injustamente, derribado y ejecutado, como tantos otros perdedores en la historia humana.

     La lectura de la Pasión según San Lucas va a insistir en el tema de la «entrega»: la entrega que hacen los que le traicionan, la entrega que Jesús hace de su vida para dar vida a todos en la Eucaristía y, finalmente, la entrega de su vida al Padre: «a tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu», expresión que resume todo el sentido del misterio que Jesús vive.

     El Jesús aclamado como vencedor el Domingo de Ramos es el mismo que vamos a contemplar como un Cristo vencido en todos estos días de Semana Santa y vuelto a la Vida en la noche de Pascua. Que estos contrastes nos hagan pensar y situarnos en la vida ante el Cristo crucificado y resucitado.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

«No miréis hacia atrás: sed, hambre, desierto, sino hacia adelante: agua, vida, Pascua»

Quinto domingo de Cuaresma

Es el quinto domingo de Cuaresma. El próximo domingo ya es Semana Santa. La Cuaresma era un itinerario de conversión que desembocaba en la luz de la Pascua. Todos los que compartimos esta Eucaristía queremos situarnos como bautizados necesitados de conversión. Queremos iniciar un cambio de vida porque nos hemos encontrado con la salvación.

     «No miréis hacia atrás: sed, hambre, desierto, sino hacia adelante: agua, vida, Pascua». Lo antiguo debe pasar. Debemos encontrarnos con una realidad nueva, un camino, una vida nueva. El señor abrirá un camino en el desierto, ríos en el secano para apagar la sed de su pueblo». La grandeza del Señor reside en la salvación que otorga, la posibilidad que nos ofrece de estrenar lo nuevo y de mirar al futuro, aún a pesar de todas las cosas.

     La liturgia de este domingo nos dice que el pecado no es algo aberrante y, por aberrante, inalcanzable. No. El pecado está ahí, en la historia de una mujer sorprendida en adulterio, o en la historia de cualquiera de nosotros sorprendidos en la trivialidad, la mentira o la corrupción. Y necesitamos situar esa historia como algo que se pone al alcance del perdón de Dios. Algo que, desde luego, todos necesitamos.

     Jesús, el que quita el pecado del mundo, se pone por encima de la ley: «No te condeno, pero no peques», dice a la adúltera. Y a los que condenan el pecado de otros les hace preguntarse sobre su propia conducta.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Llamados a perdonar

Cuarto domingo de Cuaresma

Hoy es el cuarto domingo de Cuaresma. Necesitamos la conversión, nos dice la liturgia. En forma de parábola se nos presenta una historia de un padre y dos hijos. El hijo menor es un insensato, que se aleja del padre y que llega a tocar fondo en su insensatez y en su pecado. Rehace entonces un camino de vuelta hasta encontrarse con el padre. El hijo mayor es un muchacho formal, que siempre ha estado cerca de su padre. El padre perdona la insensatez del pequeño, pero el mayor no perdona la misericordia del padre ni ve la necesidad de cambiar de vida. Esta es la parábola. Y, además de parábola, una realidad en la que puede verse cada uno. Cada uno debe pensar con cuál de estos dos hijos se siente identificado.

     El Evangelio de hoy se pone de parte de la bondad del padre, que espera la vuelta del hijo, que se alegra y que perdona. Dios estaba reconciliando al mundo, nos dice S. Pablo, y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Se nos hace caer en la cuenta de que estamos dentro del proyecto de perdón de Dios y llamados a perdonar a otros. La liturgia de este domingo nos llama a vivir dentro de la misericordia de Dios. También nos llama a crear una cultura de perdón y de misericordia.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Dar espacio a Dios y hacernos presentes a los demás

Tercer domingo de Cuaresma

     Es el tercer domingo de Cuaresma. Un momento importante en el camino: la comunidad cristiana comenzaba los escrutinios de los adultos que iban a ser bautizados en la noche de Pascua. La comunidad se preguntaba sobre esos catecúmenos. Posteriormente, la comunidad preguntaba qué clase de cristiano era cada uno, qué comunidad cristiana la que entre todos se formaba.

     También hasta nosotros debe llegar este escrutinio: examinando nuestra vida cristiana y pensando en el tipo de cristiano que somos. Hay aquí una llamada a pensar y a rectificar, purificando la manera de hacernos presentes a los demás.

     Nuestra vocación, como la de Moisés, reclama saber dar espacio a Dios para descubrir su presencia, que nos habla de muchas maneras y nos interroga sobre la calidad de nuestra vida de fe, el tipo de cristiano que es cada uno.

     Nuestro lenguaje no puede ser avasallador ni menos aún manipulador. Ojalá acertemos a decir algo más que palabras bien sonantes y que la calidad de nuestra vida cristiana constituya en sí misma un relato creíble para este mundo en que estamos.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario

Transfigurarse: entrar en el misterio de cada día

     Hoy. segundo domingo de Cuaresma, leemos el relato de la Transfiguración, como anuncio de la luz de Pascua, la luz de todo lo que es VIDA. La Transfiguración es la otra cara de la tentación: si las tentaciones prefiguran la Muerte, la Transfiguración prefigura la Resurrección. Es el fundamento de nuestra esperanza. Es posible transformarnos y transformar el mundo.

     La liturgia apuesta hoy por la VIDA. Estamos llamados a descubrir VIDA, aunque no siempre los acontecimientos de cada día den pie para ello. Por encima de todas las apariencias de muerte, de caducidad, de debilidad o de pura apariencia, necesitamos descubrir vida. Esta sociedad, que de tantas maneras ensombrece el horizonte, también ofrece múltiples posibilidades nuevas, nuevas maneras de entender la cultura: derechos humanos, virtudes de la democracia, posibilidades de la ciencia y de la investigación, la realidad de la nueva Europa.

     Y estamos ante una tarea que no es fácil, pero no por ello menos importante. No nos podemos dejar colonizar por otros. Necesitamos ser nosotros mismos, aunque esta opción nos lleve en algún momento a experimentar una soledad dolorosa. La opción por la VIDA, muchas veces, nos hace morir un poco. Pero justamente eso que purifica es también lo que transfigura.

     En el fondo dejarnos transfigurar es entrar de alguna manera en el conocimiento del misterio de cada día.

Publicado en Moniciones | Deja un comentario